“A la Madre que se le olvidó ser MUJER”

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Por Giselle Pichardo:

Después de varios días de ausencia, mi musa interna decidió regresar y he encontrado un tema de discordia que quisiera compartir con ustedes. Les cuento: hace un par de días me animé finalmente a ver la película “Mi Gran Boda Griega 2” (My Big Fat Greek Wedding 2), y si no han visto ni siquiera la primera parte, hágase usted misma el favor de verla, que vale la pena hacernos ese regalo. El asunto es que en una escena estaba la protagonista, Toula, con su tía, María, un poco añeja en edad pero como con 100 años de experiencia y sabios consejos, y esta le aconsejaba a Toula que tenía que salir con su esposo, tener un “date”, maquillarse, peinarse y tener una noche loca (mentira, lo de la noche loca me lo acabo de inventar), pero bueno, la idea es que necesitaba retomar esa relación de pareja y esa chispa que tenían antes de ella dedicarse en cuerpo y alma a su única hija, que para males de colmo, se graduaba dentro de poco para irse a la Universidad lejos de casa. Tula estaba desorientada, haciéndose la misma pregunta que muchas de nosotras tal vez ya nos hemos hecho cuando nuestros hijos abandonaron el nido: ¿y ahora qué hago con mi vida?  Si, la pregunta del millón de dólares que ha desatado todo tipo de artículos, opiniones, acuerdos y desacuerdos. La película me dejó pensando toda la noche, y me hizo inclinarme nuevamente hacia mi punto de vista sobre éste tema y a pensar en esa pregunta que no sale de mi cabeza y que hoy te quisiera hacer a ti: ¿En qué momento te vendiste la idea y te aferraste tú también a la mentira de que pensar en ti y en tú estabilidad emocional y física primero te hace mala madre? Pues te cuento que nos han engañado todo este tiempo, o nos dejamos engañar, dependiendo de cómo queramos ver el vaso.

Mis mujeres valiosas, la Matemática es simple: nunca podrás dar lo que no tienes, sino te sientes cómoda y feliz contigo, hacer felices a los hijos, al esposo, al perro, al gato y demás involucrados será más difícil que pasar el Niágara en bicicleta como dice la canción. Hagamos algo, que tal si empezamos este 2017 regalándonos un tiempo para hacer algo que nos haga felices a nosotras primero, ¿les tienta? ¿Sí?  Pues las aplaudo desde la comodidad de mi sofá por la iniciativa, y que este 2017 sea un año para sanar y crecer. Hasta una próxima

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