Más de mil 300 latinas, víctimas de trata de blancas en EUA

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Unas mil 300 mujeres y niñas, la mayoría procedentes de México y Latinoamérica, habrían sido víctimas de tráfico sexual en los bares ilegales de Estados Unidos entre diciembre de 2007 y marzo de 2016, según la organización Polaris.

De acuerdo con la organización estadunidense que combate la trata de personas, las mujeres son reclutadas y controladas por redes criminales, propietarios de negocios o tratantes independientes, que las engañan y seducen con promesas de relaciones románticas, buenos empleos y cruce seguro por la frontera hacia Estados Unidos.

El reporte “Más que Bebidas a la Venta: Revelando la trata sexual en bares y cantinas estadunidenses” sostiene que más de la mitad de las víctimas de trata sexual en estos lugares son menores reclutadas por tratantes ansiosos por buscar jovencitas.

Tanto las víctimas adultas como las menores de edad enfrentan una violencia inimaginable, ya que las mantienen aisladas, con altas deudas y son sometidas a abusos físicos.

Polaris elaboró el reporte con base en las llamadas recibidas en dos líneas telefónicas de auxilio a víctimas. La del Centro Nacional de Recursos para la Trata de Personas (NHTRC, siglas en inglés) y la línea BeFree.

Las llamadas condujeron a identificar un total de 201 casos de tráfico sexual con la participación de mil 300 víctimas en cantinas y bares de 20 entidades de Estados Unidos, entre 2007 y 2016. Sin embargo, sólo un puñado de esos casos fue procesado por las autoridades federales, denunció la organización.

El reporte analiza los distintos modelos de negocio utilizados para la trata sexual de personas que se registra en cantinas.

El primero, al que se le denominó “Modelo Houston”, es el más común y se ejemplifica tomando como referencia tres casos que se registraron en Houston, Texas, y que fueron investigados y procesados por las autoridades federales, incluyendo el caso Mondragón (2005), el caso Salazar (2005) y el caso Médeles (2013).

Las operaciones de las redes organizadas que se dedican a la trata de personas abarcan desde el reclutamiento de las víctimas en México y Centroamérica, hasta los aspectos relativos al establecimiento comercial y fachada del negocio y otras operaciones criminales del mismo.

Los tratantes, hombres y mujeres, radicados en México o Centroamérica operaron o cooperaron con las redes criminales para establecer y mantener a largo plazo complejas fuentes de abastecimiento de nuevas víctimas, y para garantizar que las víctimas cumplieran.

En algunos casos, los tratantes cooperaron directamente con cárteles o pandillas callejeras o eran miembros de las mismas.

Las víctimas, por lo general, eran mujeres mexicanas y centroamericanas de entre 14 y 29 años, y la clientela se limitaba a hombres de comunidades latinas locales.

Las cantinas que usan este modelo también operan en otras partes de Texas y en otras entidades de Estados Unidos.

El reporte precisó que otros modelos de operación que se utilizan a lo largo del país incluyen establecimientos que aparentan ser restaurantes, bares o clubes nocturnos.

Disfrazan su verdadera naturaleza limitando su clientela y ocultando las transacciones financieras provenientes de la venta de servicios sexuales como cobros del bar; por lo general, precios altos de bebidas.

A diferencia del modelo Houston, los negocios no necesariamente son propiedad del tratante, aunque los propietarios con frecuencia reciben parte de las ganancias provenientes de la explotación de las víctimas.

Por lo general, los tratantes son hombres latinoamericanos aunque, a diferencia del modelo Houston, probablemente son ciudadanos estadunidenses.

El reporte destaca que es imperativo el erradicar la trata sexual que prospera en bares y cantinas en Estados Unidos, así como de apoyar a sus sobrevivientes e indica que el combate a la trata en estos lugares ha sido más limitado que al que ocurre en prostíbulos residenciales o en servicios de acompañamiento.

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