El abismo generacional de los Óscar

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Washington, 13 mar (EFE).- “A veces da un poco de miedo saber que las películas se mueven en años y el mundo en internet en milisegundos”, dijo este domingo Daniel Kwan, codirector de “Todo a la vez en todas partes”, definiendo a la perfección el abismo generacional al que se enfrenta la gala televisiva de los Óscar.

Cada vez menos jóvenes deciden sentarse frente a una pantalla para ver largas ceremonias como la de esos premios, que solían reunir a 40 millones de espectadores y que en los últimos dos años registraron la peor audiencia de su historia, por debajo de los 20.

Las primeras estimaciones de ShowBiz otorgan 16 millones a la gala de anoche, y según un sondeo de más de 2.200 personas de THR/Morning Consult, solo el 6 % de los adultos de entre 18 y 34 años acuden a esta cita anual.

La Academia de las Artes y la Ciencias intentó revitalizar esta 95 edición con nuevas propuestas, además de retransmitirla por primera vez en directo por Disney+ en parte de Europa.

Contrató a miembros del equipo creativo de la gala del Met y publicó vídeos de los discursos en TikTok, pero los jóvenes siguen desmarcándose del evento más importante del cine. Como Ruby, de 21 años, quien confiesa que nunca ha visto los Óscar porque “están muriendo” y no les encuentra el sentido. 

“¿Por qué íbamos a recurrir a un grupo de viejos blancos para que nos digan qué es ‘lo mejor’ cuando podemos encontrar películas que sean ‘lo mejor’ para nosotros?”, plantea a EFE.

Jordan coincide. Tiene 26 años y confiesa que no sabía ni en qué día se celebraban, a diferencia de cuando era niño, ya que en su casa había televisión por cable.

La “muerte del cable”, en su opinión, es una de las razones de la desconexión de su segmento de la población con el formato de los Óscar, así como con el de otras grandes galas como los Grammy. Precisamente esta edición de los premios del cine coincidió con el estreno de HBO del último capítulo de la serie “The Last of Us”.

Javier, de 25 años, decidió ver por primera vez la gala en esta ocasión, ya que al ser su primer año en Estados Unidos sintió “curiosidad” por algo que forma parte de la “cultura del país”. En Barcelona, donde residía, uno de sus amigos más cinéfilos organizaba siempre una sesión para verla, aunque lo categoriza de caso “extraño” en su generación.

Aún así, no “aguantó” hasta el final y optó por ver posteriormente algunos discursos por YouTube, como los del equipo de “Todo a la vez en todas partes”, una película que ha resonado especialmente con el público más joven y que se hizo con siete estatuillas, incluida la de mejor filme.

El sondeo de la aplicación RunPee muestra que la cinta superó las expectativas de los jóvenes de hasta 29 años, con buenas cifras también entre las personas de hasta 39 años y menos entusiasmo entre las más mayores.

Al igual que Javier, Nicole, de 30 años, ha visto este filme varias veces. La primera fue con su hermana de 28 años y su madre y mientras a Nicole y a su hermana les encantó, a su madre se le hizo complicado entender algunas partes.

“‘Todo a la vez en todas partes’ está hecha de una manera que llega a aquellos que crecimos en este tipo de cultura mediática”, opina Nicole, que compara el multiverso en torno al que gira el largometraje con el “estar en muchas partes a la vez en las redes sociales”.

Nicole señala que el nuevo descubrimiento “indie” de los Óscar comprende “muchos tipos de ansiedad que los jóvenes tienen” y evoca al humor de plataformas como TikTok, por lo que es posible que no resulte tan cercano a una audiencia más mayor.

Lo cierto es que las películas nominadas en los Óscar suelen atraer al público mayor de 50 años, según un estudio de la empresa de análisis de datos Movio y la organización social AARP, que añade que ese sector es el que más contribuye al gasto en entretenimiento del país.

Para los jóvenes una posible solución para “salvar” los Óscars pasa por el presentador. Emily, de 28 años, asegura que si el encargado de dirigir el ‘show’ fuera algún comediante de referencia para su generación probablemente miraría la gala. En esta edición ejerció de maestro de ceremonias, por tercera vez, Jimmy Kimmel.

Sin embargo, el profesor y crítico de cine Brandon Wilson piensa que “no hay arreglo” y que intentar cambiar el formato para contentar a los jóvenes es un error. Lo equipara con las series que contrataron a productores más jóvenes para atraer a una nueva generación y cuya popularidad cayó en picado.

“Lo único que consiguieron fue alejar a los fieles espectadores que les quedaban. Me preocupa que eso sea lo que hagan los Óscar”, argumenta Wilson, que defiende que la ceremonia debería abrazar al público que ya tiene.

A pesar de todo, Kwan, codirector de “Todo a la vez en todas partes”, concluyó la gran noche de Hollywood con una idea de esperanza para el cine y la Academia: “Tengo mucha fe en nuestras historias. Han cambiado mi vida y lo han hecho durante generaciones, y sé que saldremos de esta”.

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