Fieles, esenciales, ignorados: radiografía de los votantes afroamericanos

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Cleveland (OH), 15 oct (EFE News).- Son los más fieles a los demócratas, cruciales en varios estados e imprescindibles para aupar a Joe Biden a la Casa Blanca; pero muchos votantes afroamericanos llegan a las elecciones vapuleados por la pandemia y cansados de pedir que se acuerden de ellos más de una vez cada cuatro años.
Robert está sentado en una acera de Cleveland, en el estado clave de Ohio. La tienda que tiene detrás es un punto de encuentro en su barrio, pero muchos llegan en su auto, recogen sus famosas alitas de pollo y se van: en esa calle, como en demasiadas otras en Estados Unidos, los tiroteos están a la orden del día.
“Voy a votar, pero ¿qué va a cambiar? No nos están ayudando. Nos siguen matando”, dice Robert a Efe mientras sacude la cabeza.
VOTAR A PESAR DE TODO
Hace un par de años, la Policía instaló una comisaría en la calle paralela, pero las cosas no mejoran. “Debería llevarles tres minutos llegar aquí. Pero la gente dispara, recarga la escopeta, vuelve a disparar y aún no han llegado”, se indigna.
A sus 54 años, Robert cree que los políticos “se aprovechan” de los pobres, a menudo sinónimo de ser afroamericano, y visitan sus barrios en campaña pero no vuelven a pisarlos. “Cuando llegan al poder, se olvidan de la gente que les puso allí”.
Pero Robert tiene claro que votará el 3 de noviembre, como hace en cada elección. El desencanto no borra un sentido de compromiso que muchos afroamericanos, especialmente los mayores, asocian al acto del sufragio.
“Muchos tienen muy presente que otros negros derramaron sangre por nuestro derecho a votar, y sienten que es su deber hacerlo”, explica a Efe el sociólogo Rashawn Ray, que estudia las dinámicas del voto negro desde el centro de estudios Brookings.
VOTAR PARA CAMBIARLO TODO
Si Robert vota por inercia, Yvonka Hall lo hace convencida. Su barrio al este de Cleveland es uno de los más afectados por una pandemia que ha golpeado desproporcionadamente a los afroamericanos, y acudir a las urnas le parece más importante que nunca.
“Mi salud no es la mejor, y me pregunto cuándo volveré a abrazar a alguien, cuándo volveré a vivir. La única forma de que eso ocurra es si nos aseguramos de votar. Así que, demonios, todo el mundo tiene que hacerlo”, afirma Hall, de 52 años, en una entrevista con Efe en su jardín.
Como directora de la Coalición de Salud Negra del Noroeste de Ohio, Hall está en contacto con afectados por la crisis del coronavirus, y su mascarilla lleva escrito el lema “Vota”.
Su actitud refleja la movilización de la mayoría de mujeres afroamericanas del país, consideradas la “columna vertebral” del Partido Demócrata por su alta participación electoral y porque suelen arrastrar a su familia a las urnas.
Si muchos afroamericanos salen a votar en ciudades como Cleveland o Detroit (Michigan), de mayoría negra y en estados clave, Biden tendrá mucho más fácil llegar a la Casa Blanca.
Aun así, la pasión de mujeres como Hall no será suficiente: habrá que motivar también a los hombres afroamericanos, que votaron mucho menos en 2016 que durante la Presidencia de Barack Obama, y a los más jóvenes.
VOTAR COMO “CUESTIÓN DE VIDA O MUERTE”
A Juan Goodwin no le preocupa ese reto: la Presidencia de Trump, asegura, ha abierto los ojos a muchos jóvenes que estaban desmotivados.
“No ha habido un día desde noviembre de 2016 en el que no haya hablado sobre ello con otros hombres negros. Es algo que eclipsó los debates sobre deportes que solíamos tener en nuestros chats de grupo”, recalca para Efe ese organizador comunitario, que comparte barrio con Robert.
La pandemia ha imprimido un sentido de urgencia a esas conversaciones: “En estas elecciones, todo es cuestión de vida o muerte. La gente se está muriendo por las políticas que se están implementando”, opina Goodwin, de 35 años.
Pero Hall aporta un matiz: hay gente tan abrumada por la crisis que no tiene energía para pensar en votar.
“Para los que lo están pasando peor y que solo intentan salir adelante, creo que (las elecciones) no son una prioridad”, admite Hall.
Y luego están los obstáculos para votar en persona o por correo, a los que se ha sumado “una campaña de desinformación para deprimir la participación de los negros”, según Adrianne Shropshire, directora del comité político Black Pac.
VOTAR POR TRUMP
Shropshire atribuye parte de esa campaña al equipo de Trump, que lleva “dos años persiguiendo a los hombres negros” con el mensaje de que los demócratas no les escuchan realmente.
Trump ganó el 8 % del voto negro en 2016 y cree que, si esta vez llega al 10 %, tendría más cerca un segundo mandato. Su mensaje, martilleado durante meses en anuncios y mítines, ha hecho mella entre algunos afroamericanos.
Uno de ellos es Nazir Clemons, que a sus 22 años votará por primera vez en noviembre, y lo hará por Trump.
“Lo que me importa es quién va a ser bueno para la economía, y creo que Trump lo hará mejor que Biden, que tiene problemas mentales”, afirma Clemons a Efe durante una manifestación contra el racismo en Cleveland.
VOTAR POR LAS VIDAS NEGRAS
Su postura es minoritaria dentro de su generación: la mayoría de los veinteañeros afroamericanos son progresistas.
Muchos han pasado los últimos meses en protestas del movimiento “Black Lives Matter”, y aunque puede que Biden no les entusiasme, han aprendido que elegir a sus líderes locales es clave para combatir la brutalidad policial.
En Cleveland, el caso que más ayuda a hacer esa conexión es el de Tamir Rice. No hubo cargos contra el policía blanco que le mató a tiros en esta ciudad en 2014, cuando tenía 12 años y jugaba con una pistola de juguete.
En el parque donde murió, ahora crece un huerto en su honor. En la protesta contra el racismo, piden homenajearle de otra forma: “Tamir sería lo suficientemente mayor como para votar en estas elecciones. Votemos en su nombre”.

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