La fe de diez millones de personas loa las gracias de la Virgen de Guadalupe

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México, 12 dic (EFE).- Riadas de peregrinos con el rostro cansado desbordaban este jueves todos los recovecos de la Basílica de Guadalupe, al norte de Ciudad de México, a donde más de diez millones de personas llegaron para agradecer y pedir intercesiones a la Virgen de Guadalupe.

“La Virgen de Guadalupe es muy milagrosa. Somos católicos y venimos cada año. Llevamos diez años viniendo, con hoy son once, a verla y a dar gracias, pues nos ha dado mucho. Agradecerle una vez al año es muy poco para todo lo que nos ha dado”, dijo a Efe Clara, una feligresa llegada con su esposo y tres hijos desde el occidental estado de Michoacán.

La de Clara es solo una historia dentro de los 10,8 millones de peregrinos que se acercaron este 12 de diciembre a este templo capitalino, una cifra muy parecida a la registrada el pasado año, según reportaron las autoridades.

Buena parte de esos devotos llegaron a la Basílica en los días previos, sobre todo durante la jornada de ayer, para estar listos en la medianoche de este 12 de diciembre para cantar a la Virgen “Las mañanitas”, la canción popular mexicana entonada en las celebraciones de cumpleaños.

La fe por la Virgen de Guadalupe surgió en México un día como hoy de 1531, cuando la leyenda dice que esta divinidad se le apareció, en la cima del Cerro Tepeyac, al indígena Juan Diego, quien fue canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II.

En vez de Juan Diego, este jueves en la falda del Tepeyac había visitantes amontonados en cintas mecánicas paseándose por el interior de la Basílica, sin poder dar marcha atrás, mientras por los pasillos se oían los ecos de las misas celebradas en honor a la Virgen Morena, patrona de México.

Fuera del templo, en la explanada aledaña, convergían las tiendas de campaña de peregrinos abatidos por el cansancio acumulado tras varios días recorriendo las carreteras y las músicas de compañías de danza prehispánicas, que ofrecían sus coreografías para entretenimiento de la gente.

Entre los olores a incienso y cirios se paseaban feligreses devorando desayunos y víveres, entre los cuales se encontraba Sergio Mateo, llegado del céntrico estado de Puebla y que anduvo un tramo de seis horas para adorar a la Guadalupe.

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