“A House Made of Splinters”, relato de un orfanato ucraniano en los Óscar

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Fotograma cedido por Final Cut For Real de una escena del documental "A House Made of Splinters". EFE/ Final Cut For Real /SOLO USO EDITORIAL/ SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO)

Los Ángeles (EE.UU.), 20 feb (EFE).- La cruda infancia de niños cuyos padres sufren alcoholismo en una región tan convulsa como el Donbás (este de Ucrania) queda plasmada en “A House Made of Splinters”, una obra del cineasta danés Simon Lereng seleccionada en la terna de finalistas a mejor documental en los Óscar.

Cuando el equipo de rodaje de Lereng (Copenhague, 1975) se desplazó entre 2019 y 2020 al municipio de Lysychansk, ninguno de ellos podía imaginar que dos años después Rusia decidiría invadir Ucrania y comenzar una guerra que afectaría a todos los rincones del país.

Tampoco pasaba por sus cabezas que las historias de Eva, Sasha, Polina y Kolya -los pequeños del orfanato que componen el hilo argumental del documental- acabarían cautivando a la Academia de Hollywood y granjeando al director la primera nominación a una estatuilla dorada de toda su trayectoria.

“Nuestra idea era visibilizar a unos niños que de por sí ya estaban en el escalón más bajo de una sociedad totalmente devastada debido a las heridas del conflicto entre Rusia y Ucrania”, expresó Lereng en una entrevista con EFE.

Y es que la Guerra del Donbás -zona de Ucrania oriental fronteriza con Rusia- comenzó en 2014, se agudizó tras la invasión rusa del año pasado y continúa siendo un frente con una actividad armada tan intensa que ha desembocado en una región fragmentada sobre la que ambos países se disputan su control.

Lysychansk se encuentra actualmente bajo dominio ruso, pero los creadores de “A House Made of Splinters” pudieron ponerse en contacto con el orfanato y ofrecerles un programa de asistencia psicológica en línea para que reciban terapia tras el sufrimiento provocado por el conflicto y por su situación familiar.

Más allá del componente reivindicativo y de misión social con el que cuenta este documental, Lereng explicó a EFE que también perseguía el objetivo de “celebrar la infancia”, una etapa “llena de ingenuidad, felicidad y valores como la amistad”, a pesar de que los chicos estuvieran pasando por “momentos tan difíciles”.

La mayoría de los niños filmados se encontraban en situación de vulnerabilidad, en muchos casos junto a sus hermanos, después de que los servicios sociales retirasen su custodia a unos padres que padecían de alcoholismo y no podían encargarse de sus cuidados.

La cinta aporta la mirada que tendría cualquier otro pequeño que estuviera interno en el orfanato y observara a sus compañeros ante disyuntivas tan propias de la niñez como una riña por un juguete o quién se lleva la mejor parte de la comida.

Bajo una estética costumbrista, y con una utilización muy atinada de los momentos de silencio y la ambientación musical, la narración da pie a momentos de desinhibición en los que los niños se olvidan que están ante una cámara y también hablan sobre los problemas que les rodean.

“Son tan jóvenes y a la vez hacen reflexiones tan profundas que te hacen darte cuenta de cómo los entornos difíciles les hacen madurar antes de tiempo”, detalló el cineasta.

“A House Made of Splinters” ya fue galardonado el año pasado en el prestigioso Festival de Sundance y ahora competirá en la categoría de mejor documental de los Óscar junto a otra obra cuya temática implica a Rusia: “Navalny”, que sigue los pasos del opositor Alexéi Navalny y su represión por parte del gobierno de Vladímir Putin.

La ceremonia de entrega tendrá lugar el 12 de marzo en Los Ángeles y el resto de contendientes en ese apartado lo conforman “All That Breathes”, un filme sobre la contaminación en las grandes ciudades; “All the Beauty and the Bloodshed”, sobre la crisis de los opiáceos en EE.UU.; y “Fire of Love”, la historia de los vulcanólogos Katia y Maurice Krafft.

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