Un nuevo oro o una nueva afrenta

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Saitama (Japón), 6 ago (EFE).- La selección de baloncesto de Estados Unidos aspira a obtener un nuevo oro, el decimosexto de su historia y quinto consecutivo, ante Francia, que ya le ganó en la apertura del torneo (83-76) y quiere protagonizar una nueva afrenta a las estrellas norteamericanas para coronarse en Tokio 2020 este sábado (11.30 horas, 4.30 CET, 2.30 GMT).

Francia, la selección que consiguió detener el paseo militar de Luka Doncic y su Eslovenia (90-89), gracias a poner a sus pívots sobre el jugador de los Dallas Mavericks y a un indispensable tapón de Nico Batum sobre Klemen Prepelic, es el último aspirante a derrocar a Estados Unidos de su trono olímpico. A la puerta de ese trono los franceses han llamado dos veces: Londres 1947 y Sidney 2000, ambas con derrotas precisamente ante los estadounidenses.

En los últimos 21 años nadie había derrotado al conjunto de las barras y las estrellas en un duelo en los Juegos Olímpicos. Francia rompió ese historial en un ejercicio físico extenuante que le permitió forzar un final igualado y encomendada al genio de su líder en la pista, Evan Fournier, autor de 28 puntos aquella noche.

Con todos los peros que se le puedan poner a aquel encuentro, como la llegada in extremis de los finalistas de la NBA Jrue Holiday, Khris Middleton y Devin Booker, la falta de adaptación de los jugadores norteamericanos a las reglas FIBA, o el poco rodaje del conjunto americano, aquella fue una demostración de que este equipo estadounidense es más vulnerable que en anteriores ediciones.

Esa circunstancia, y la pléyade de estrellas NBA que también concentra Francia en su plantilla -cinco de sus doce jugadores juegan en la mejor liga del mundo, y casi todos han pasado por ella en algún momento de sus carreras-, marcada por un importante potencial físico, equilibran la balanza más que nunca en esta final.

EL TERCER RIVAL QUE INTENTA ROMPER UNA HEGEMONÍA DE 21 AÑOS

El conjunto galo será el tercer contendiente que en los últimos 21 años intenta desposeer a los estadounidenses de un oro que cada cuatro años parecen tener ganado casi desde antes de subirse al avión. España estuvo cerca dos veces, en Pekín 2008 (107-118) y Londres 2012 (107-100), pero en Río 2016 Serbia padeció un paseo militar americano (66-96).

Bien es cierto que el conjunto dirigido por Gregg Popovich ha mejorado desde su estreno su defensa, la circulación de balón y cuenta con el liderazgo de Kevin Durant como solución a muchos de sus problemas cuando las cosas no salen.

Tras caer ante Francia, venció sin esfuerzo a Irán (120-66) y supo aguantar a la República Checa que resistió hasta el tercer cuarto para ser la mejor segunda (119-84). Ante España demostró capacidad de reacción tras una primera mitad dubitativa para vencer con solvencia (81-95), y frente a Australia también quebró a partir del intermedio la resistencia de los ‘Boomers’.

Con el paso de los partidos, a Durant (19 puntos y 5,2 rebotes por partido) le han ido saliendo socios: Jrue Holiday (12 puntos y 4,8 rebotes) es el defensor más avezado de los americanos, Damian Lillard es imparable cuando tiene la muñeca afilada al triple, Jayson Tatum y Devin Booker aceleran al equipo cuando quiere correr, y Bam Adebayo y Draymond Green vigilan la pintura. Pero en pocos partidos han funcionado todos a pleno rendimiento.

El camino de Francia tras el primer duelo ha sido más regular: ganó de 20 a la República Checa (77-97), superó el trámite de Irán para ser primera de grupo (62-79), contra Italia supo solventar la capacidad de recuperación de los transalpinos (75-84) y ante Eslovenia fue capaz de reducir la producción ofensiva de Doncic, aunque Mike Tobey les hizo mucho daño y necesitó un tapón milagroso de Batum para ganar el partido.

Fournier (19,2 puntos por partido) y Nando de Colo (13,8 puntos y 6 asistencias por encuentro) rigen los destinos de esta Francia, que cuenta con Rudy Gobert (11,4 puntos y 9,6 rebotes) como estandarte defensivo. Nico Batum, Timothe Luwawu-Cabarrot, Guerschon Yabusele son algunos de los nombres del núcleo duro del conjunto galo

Estados Unidos y Francia se habían encontrado hasta Tokio 2020 en seis ocasiones en los Juegos Olímpicos, y en todas había ganado el equipo norteamericano, la última en Río 2016, acabada con un ajustado 100-97. Entre esos precedentes están las finales olímpicas de Londres 1947 (65-21) y Sidney 2000 (85-75), una trayectoria que Francia quiere cambiar este sábado en el Saitama Super Arena.

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