La influencia de la comida latinoamericana

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Con una población que pasa de 56.6 millones, los hispanos en Estados Unidos indudablemente siguen influenciando los gustos culinarios con muchos de los platillos tradicionales en sus países de origen que incluyen una variedad de verduras y frutas. Ahora abundan los restaurantes que sirven comida típica y los supermercados venden productos de la cultura hispanoamericana.

“Nosotros hemos traído una parte muy positiva en ese sentido porque hemos mostrado que sí comemos frutas y vegetales”, señala Carmen Simmons, educadora de nutrición de Extensión Cooperativa de la Universidad de California en el condado de Santa Clara.

Literalmente, la cultura latinoamericana gira en torno a la gran variedad de sus platillos, que según Simmons, se consumen en grandes cantidades.

“Estamos acostumbrados a comer mucho, nuestra vida se centra generalmente alrededor de la mesa, de la comida”, explica ella. “En los países nuestros quizás no es un problema porque la gente es mucho más activa. La gente camina mucho más. La gente toma transporte público para ir a los trabajos”.

En Estados Unidos, esa falta de actividad que experimentan la mayoría de los inmigrantes latinoamericanos pone en peligro su salud a causa del exceso de peso. Ese riesgo es mayor a causa de algunos de los hábitos alimenticios que ellos adquieren.

Por ejemplo, consumen más bebidas y alimentos procesados a los que se les agrega azúcar, sal y grasa en cantidades excesivas. Como resultado, el exceso de peso y la obesidad es un problema de salud grave entre la población de origen latinoamericano. Eso los expone aun más a desarrollar diabetes y enfermedades cardiovasculares.

El consumo de gaseosas se ha identificado como una causa principal de la epidemia de obesidad.

En vez de consumir bebidas gaseosas que contienen demasiada azúcar, Simmons aconseja preparar bebidas a base de frutas. “Se pueden hacer aguas aromáticas; le ponen hojas de menta. Y son aguas aromatizadas muy sabrosas, muy refrescantes. Si quieren hacer aguas de frutas, pueden hacerlas y simplemente disminuir la cantidad de azúcar que le ponen”.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, 12 por ciento de los hispanos tienen la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, comparados con 8 por ciento de los anglosajones. Se culpa de ello al exceso de peso a causa de una mala alimentación y la falta de actividad física.

“La gente se ha americanizado mucho, se ha aculturado. Como por ejemplo, en comer más cosas fritas, en comer comidas rápidas, lo que les ha hecho un daño inmenso”, lamenta la educadora de nutrición, En sus clases, ella señala la importancia de incluir más frutas y verduras en los platillos, como se acostumbra en la comida latinoamericana.

“El único problema es que, bueno, también comemos muchos carbohidratos, muchas harinas.

Simmons señala la gran variedad de platillos elaborados con varios tipos de harinas, desde tortillas de maíz hasta las arepas, el elemento indispensable en la cocina de Venezuela, su país de origen.

“El pan venezolano es un pan hecho de harina de maíz pre-cocida. Se llama arepa. La arepa está presente todos los días del mundo en la comida venezolana. La gente puede usarlo de desayuno, de almuerzo, de cena, dependiendo de los rellenos que le pongan”.

Según Simmons, la arepa es el complemento esencial en las comidas venezolanas.

“En la mañana, generalmente, puede ser con queso, con huevo revuelto, con un poquito de mantequilla. Al mediodía, si lo utilizan de almuerzo, pues le meten proteínas un poco más pesadas, carne mechada (desmenuzada), pollo, puerco mechado, frijoles negros, frijoles rojos, lo que sea”, aseveró.

Las arepas están presentes también en el almuerzo y la cena.

“Por ejemplo, al mediodía tienes un plato donde tienes frijoles negros, una carne que mechamos y le agregamos tomate y cebolla picadita, muy sabrosa. Arroz blanco, plátano macho frito; las llamamos tajadas. O sea, la arepa está presente siempre en la vida venezolana”, dijo ella.

Igual que en las arepas, los carbohidratos también están presentes en el maíz usado para hacer tortillas en México y otros países, y las pupusas típicas de El Salvador, así como en alimentos elaborados con harina de trigo.

“El pan francés. Se comen mucho los panes dulces. Estos se usan en México de merienda. Mucha pasta. En Suramérica, creo que es en Perú que se come muchísimo, pero muchísimo arroz”, indicó Simmons. “Pero también se comen otros carbohidratos, como por ejemplo la quínoa que es un carbohidrato que tiene muchísima proteína y que es muy saludable, es un grano integral”.

Los carbohidratos también se obtienen de varios tubérculos usados en platillos tradicionales de Latinoamérica.

“Se comen muchas sopas de vegetales con tubérculos. Con yuca, papa. Se usan bastante los tubérculos y se comen en sopas y combinados también con vegetales de todo tipo”, explicó la educadora de nutrición. “Son muy convenientes. Los puedes combinar con cualquier carbohidrato y ya tienes los vegetales y tienes las proteínas listas. Los combinas generalmente con el arroz blanco venezolano”.

En sus clases, además de recomendar que incluyan más frutas y verduras en las comidas, Simmons aconseja reducir las grasas y usar métodos de cocinar que no requieran freír.

“Tratando de utilizar métodos como al vapor, al horno, o a la parrilla. Y también una de las cosas que tenemos que hacer es escoger bien los alimentos y ver las cantidades que comemos, porque las porciones son muy grandes”, remarcó ella. “Necesitamos porciones más pequeñas, no necesitamos tanta comida. Y, por supuesto, aumentar la actividad física”.

Simmons recalca que la actividad física era indispensable en la vida de los latinoamericanos en sus países de origen, ya sea como parte de su trabajo, como en actividades recreativas, practicando deportes o al momento de participar en celebraciones.

“Bailando. En nuestra tradición es bailar. Pero una de las actividades físicas de menos riesgo y más efectivas es caminar. Caminar no cuesta nada y caminar funciona muy bien para cualquier edad y es gratuita”, insiste Simmons. “Estoy hablando de la actividad física que tiene beneficios grandes y a un mínimo costo, sería caminar”.

Sobre todo, Simmons aconseja conservar tradiciones culinarias latinoamericanas.

“Nuestras tradiciones hablan por sí solas y dicen quienes somos. Es la importancia de mantener las comidas porque habla de cada cultura y, en particular, nos educa en lo que somos. Generalmente la comida de cada país es identidad para cada persona que nace en ese país”, declaró la educadora de nutrición de la UC. “Es una manera de mantener a la familia unida y pasar la cultura de una generación a otra generación”.

Encuentre más información relacionada con la nutrición en el sitio del Servicio de Información en Español de UC ANR.

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