Las peripecias de ser discapacitado en Nueva York llegan al teatro

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Fotografía cedida por The Public Theater donde aparecen (i-d) Dickie Hearts, Ryan J. Haddad, y Alejandra Ospina en el escenario durante una escena de la obra teatral "Dark Disabled Stories" . EFE/The Public Theatre

Nueva York, 18 mar (EFE).- Lo primero que se escucha en la obra de teatro “Dark Disabled Stories” (Historias oscuras sobre discapacidad) en The Public Theater de Nueva York es la voz de Alejandra Ospina: esta neoyorquina de familia colombiana se encarga de hacer la descripción del escenario para que las personas que tienen algún tipo de discapacidad visual no se pierdan ni un detalle.
Ospina describe todos los elementos que rodean y están sobre el escenario, un escenario que, según dice en la obra, no es simplemente “muy, muy rosa” sino que está pintado de un tono de rosa que se llama “la puesta de sol rosada de la isla de Benjamin Moore”.
Ospina, que tiene parálisis cerebral y se desplaza en silla de ruedas, en esta obra va un paso más allá en sus descripciones e incluye matices extra, como que el escenario podría ser un autobús, un metro o un bar de ambiente gay.
“Eso no es cosa mía, sino una colaboración (con el autor de la obra, Ryan J. Haddad) para motivar otras formas de pensar sobre el ambiente que hay en el escenario. Y por eso añadimos más detalles de esa manera”, explica a EFE la “guía auditiva”.
Haddad, la figura principal de esta obra, también tiene parálisis cerebral, pero él se desplaza con un andador.
ANTE TODO, NO DAR PENA
Antes de contar alguna de las historias que le han pasado en su vida cotidiana como discapacitado, Haddad recalca que el objetivo de su obra no es dar pena y que él no es una víctima.
“¿Está claro?”, pregunta varias veces al público e incluso invita a abandonar la sala a todo aquel que se esperase algo distinto.
“El fin de la obra es iluminar el concepto de que las personas con discapacidad son personas que viven vidas muy normales y quieren lo que cualquier persona quiere, incluyendo experiencias sexuales, experiencias normales, como poder andar a través de la ciudad en el metro sin tener problemas, sin que alguien los acose”, anota Ospina.
En la obra, Haddad relata varias historias que le han pasado que van desde chocantes citas de Grinder a surrealistas escenas vistas en el transporte público neoyorquino.
Pese a que las historias no son particularmente alegres, la actuación de Haddad hace que en más de un momento la sala pase del asombro a las risas.
“Eso se debe a Ryan, él es un humorista en todo lo que hace, en lo que escribe y en todas sus creaciones”, apunta Ospina.
ENCERRADA EN EL METRO
Aunque la mayor parte de la obra gira alrededor de diversos monólogos de Haddad, también suben al escenario para contar sus experiencias como una persona sorda Dickie Hearts -quien además es el encargado de interpretar con lengua de signos la obra- y la propia Ospina.
“Ryan y yo vivimos con parálisis cerebral. Pero Ryan camina con su caminador y yo nunca he caminado, siempre he usado una silla de ruedas. Y esa es una experiencia que Ryan no ha tenido”, explica Ospina.
Haddad cuenta que cuando los ascensores del metro no funcionan y no ve a nadie que le pueda ayudar a subir las escaleras, a veces opta por abandonar su andador junto a los primeros escalones de la escalera y subir cogido del pasamanos con la esperanza de que algún buen samaritano le suba el andador. Tras su testimonio, Ospina se sube al escenario para contar su versión de lo que hace ella cuando le pasa lo mismo.
“Yo no puedo hacer eso en mi silla de ruedas eléctrica grande que pesa 300 libras (unos 136 kilos)”. Eso le hace sentirse muchas veces “encerrada” en el metro, y por ello consideró importante incluir su propio relato dentro de la obra.
Debido al éxito que está teniendo, las funciones se han extendido hasta el 2 de abril.
Sarah Yáñez-Richards

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