Maestros critican la presión de Trump para reabrir escuelas y le piden medios

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Chicago (IL), 9 julio (EFE News).- La reapertura de las escuelas a partir del otoño, exigida por el presidente Donald Trump como parte de la normalización del país a pesar de la pandemia de la COVID-19, es recibida con recelo por maestros y autoridades locales que exigen acciones de la Casa Blanca, en lugar de palabras.
“Niños y educadores necesitan acciones que suenen más fuerte que las palabras”, declaró este jueves a Efe Randi Weingarten, presidenta de la Federación Americana de Maestros (AFI), que tiene casi dos millones de miembros.
“La reapertura de las escuelas no ocurre solamente con un tuit (el método preferido de comunicación de Trump), sino que necesita de una planificación cuidadosa”, agregó.
Trump presionó este lunes a las autoridades locales y estatales para que más de 50 millones de alumnos puedan volver a los salones.
“Queremos reabrir las escuelas. Todos lo quieren, las madres lo quieren, los padres lo quieren, los niños lo quieren. Es tiempo de hacerlo”, dijo el presidente al encabezar el lunes un encuentro con autoridades de distintos niveles, representantes del sector educativo, padres de familia y estudiantes.
Argumentó que los costos sociales, psicológicos y educativos de mantener más tiempo a los niños en sus casas podrían ser peores que el virus que ha infectado a unos 3 millones de personas.
Trump se declaró dispuesto a “presionar” a los gobernadores y a todos para conseguir este objetivo.
RECLAMAN FONDOS FEDERALES
Pero Weingarten dijo que es necesario también poner un cuidado especial en el bienestar y necesidades académicas de los alumnos, la prevención para evitar el contagio en las escuelas y, sobre todo, “contar con recursos federales suficientes”.
Para la AFT, en promedio cada escuela necesitará 1,2 millón de dólares extras de presupuesto para cumplir con los requisitos de salud pública, instrucción y de personal exigidos por la reapertura de los cursos presenciales.
En total serían 116.500 millones de dólares, en lugar de los 13.000 millones asignados a las escuelas por el Gobierno en el fondo de estímulo aprobado para aliviar el impacto de la pandemia en la economía, paralizada parcialmente desde marzo.
Pero Trump insistió de nuevo esta semana en un tuit en el que acusaba a los líderes del Partido Demócrata de hacer política con la reapertura escolar en año electoral, y amenazó con retener fondos a los distritos que no se normalicen a partir de agosto.
Y su Gobierno fue más lejos al anunciar esta semana una directiva que obligaría a los estudiantes universitarios internacionales a tomar al menos una clase en persona para mantener sus visas, en un movimiento que es visto como una forma de presión para que los centros de educación superior reabran sus puertas y dejen a un lado sus planes de apostar mayoritariamente por las aulas virtuales.
SIN PROPUESTAS CONCRETAS
Weingarten criticó que el presidente no realizó propuestas concretas y “guardó absoluto silencio” sobre cómo se financiarán las ciudades y estados para mantener la distancia social en las clases y proteger a los estudiantes de un virus que ha matado a más de 130.000 personas.
Lo mismo expresó la alcaldesa de Chicago, Lori Lightfoot, quien está a cargo del tercer mayor distrito escolar del país después del de Los Ángeles y Nueva York.
“El presidente hace una declaración genérica a nivel federal e ignora las circunstancias particulares de cada localidad. Eso no tiene sentido”, declaró el miércoles a medios locales.
En Chicago “no sabemos lo que va a suceder en septiembre” cuando debería comenzar el nuevo año lectivo, dijo Lightfoot, que entre otras opciones considera un modelo híbrido que mezclaría clases presenciales con educación a distancia.
A nivel del Sindicato de Maestros de Chicago, se consideran insuficientes los planes de contingencia, y su vicepresidente Davis Gates declaró a medios locales que los estudiantes no deberían ser obligados a volver a las escuelas sin el apoyo y la infraestructura necesaria.
La Federación Americana de Maestros divulgó una encuesta realizada con 1.200 docentes y profesionales de enseñanza primaria y secundaria de todo el país en la que el 76 % de ellos responden que volvería a trabajar de manera presencial si se cumplen las medidas de precaución.
Exigen más recursos, personal y espacio para poder cumplir con la distancia social, además de equipos de protección personal y una mejora de los servicios de limpieza.
La encuesta señaló además que para el 82 % de los consultados, la educación a distancia a la que apelaron las escuelas en el recrudecimiento de la pandemia no resulta tan efectiva como la instrucción en clases presenciales.

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