Mujeres con familiar en prisión, en riesgo de padecer enfermedades: estudio

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La fachada del reclusorio Centro Femenil de Readaptación Social es vista en Ciudad de México (México). EFE/Mario Guzmán/Archivo

México 22 mar (EFE News).- Las mujeres que cuentan con algún familiar en prisión, en comparación con las que no los tienen, podrían tener mayor riesgo de sufrir diabetes, obesidad y enfermedad cardiovascular como aterosclerosis, de acuerdo con un estudio de investigadores mexicanos.
“Nuestra hipótesis es que aquellas personas con esa condición generan un gran estrés psicológico”, señaló en entrevista con Efe Martín Lajous Loeza, investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y autor principal de la investigación.
Tener un familiar en la cárcel representa una situación altamente estresante, lo cual genera cambios fisiológicos que aumentan el riesgo de sufrir una enfermedad del corazón.
Además, las personas sujetas a momentos con mucho estrés suelen recurrir a mecanismos como el consumo de tabaco, la reducción de actividad física o una dieta poco saludable, señaló el epidemiólogo de cáncer y enfermedades crónicas del INSP.
Para el estudio, publicado este año en la revista American Journal of Public Health, se entrevistaron a 1.849 mujeres mexicanas con un promedio de 50 años, de las cuales alrededor del 15 % tenían un familiar en prisión.
De este porcentaje, el 40 % percibió que esta situación tuvo “un efecto severo en su vida”.
En su mayoría eran fumadoras, tenían sobrepeso, diabetes, y habían estado expuestas a violencia con mayor frecuencia que las mujeres sin un familiar en prisión.
Además, tenían una posibilidad del 41 % mayor de tener aterosclerosis de la arteria carótida.
Para detectar la aterosclerosis, el investigador explicó que hicieron ultrasonidos del cuello para ver el engrosamiento de las arterias de la carótida, “que son un buen indicador de riesgo para tener una enfermedad cardiovascular”.
En tanto que para medir el estrés, se recurrió al análisis de cortisol en pelo, un marcador biológico reciente de la respuesta fisiológica a este sentimiento de tensión física y emocional.
También, las mujeres fueron expuestas a un cuestionario sobre su salud en general, esto para tomar en cuenta otros factores que pudieran haber sido detonantes de las enfermedades.
Este estudio, apuntó el especialista, pone en manifiesto la necesidad de fortalecer la atención de la salud mental, más ahora que han ocurrido una serie de cambios constitucionales en México para ampliar el tipo de crímenes y la prisión preventiva.
“Esto presumiblemente va a aumentar la población en reclusión. Es importante el reconocimiento de que el encarcelamiento tiene impactos sociales altos, porque estas personas son miembros de familias y comunidades”, apuntó.
Al respecto, la experta del Centro de Investigación y Docencia Económicas y también autora del estudio, Catalina Pérez Correa, señaló que en México, así como en otros países de Latinoamérica, hay mucha corrupción en las cárceles, lo cual pone en situaciones difíciles a los familiares y les provoca este estrés dañino para su salud.
“Es mucho estrés porque las cárceles son lugares peligrosos, donde saben que sus familiares están en condiciones de vulnerabilidad como violaciones y asesinatos. Lo que describen estas mujeres es que tener a alguien en prisión termina siendo el centro de su vida”, señaló la experta.
Ante esta problemática, los autores del estudio consideraron necesario reevaluar las políticas públicas que contribuyen al encarcelamiento masivo.
Así como fortalecer el bienestar de las comunidades afectadas a través de un abordaje clínico en el modelo de atención primaria en salud integral que considere el encarcelamiento de un familiar como un determinante social de la salud.
“Tendríamos que minimizar el uso de las cárceles porque no solamente son un castigo para la persona que está en prisión, sino también para sus familiares”
Aseguró que están utilizando las cárceles para demostrar que con su uso masivo “no se reducen los índices delictivos pero sí se generan enormes costos personales, sociales y afectaciones a la salud pública”, aseguró Pérez Correa.

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