El Liverpool gana con la ley del mínimo esfuerzo

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Liverpool, 5 nov (EFE).- El Liverpool no desaprovechó el tropiezo del Nápoles, que no pudo pasar del empate en casa ante el Salzburgo, para imponerse este martes por 2-1 a un Genk, que a punto estuvo de hacer pagar la apatía de los de Jürgen Klopp, que durante muchos minutos parecieron estar más pendientes del próximo compromiso liguero con el Manchester City que del duelo con el conjunto belga.

Algo que nadie hubiera podido imaginar ante el abrumador domino inicial del Liverpool, que antes de cumplirse el primer cuarto de hora de juego, ya dominaba en el marcador (1-0) con un gol del holandés Georginio Wijnaldum.

Un tanto en el que más allá de la consabida capacidad de llegada del internacional “oranje”, destacó el buen hacer de James Milner, que volvió a demostrar su capacidad para desenvolverse con oficio en en cualquier posición del campo.

Da igual que Klopp le sitúe en el centro del campo o en el lateral izquierdo, tal y como ocurrió ante el Genk, el veterano Milner siempre cumple.

Tal y como volvió a demostrar en la jugada del 1-0, una acción en la que el jugador inglés tras llegar a la línea de fondo puso un centro para que Wijnaldum, eso sí, tras varios rebotes, abriese el marcador a los catorce minutos.

De hecho, el incansable Milner volvió a llevar el peligro a la portería del conjunto belga siete minutos más tarde con un disparo desde el vértice del área que salió excesivamente centrado.

Pero si el empeño de James Milner fue innegable, la ambición del Liverpool, pese a llegar cíclicamente a la portería rival, poco a poco fue agotándose, pensando en el trascendental duelo liguero que le enfrentará el próximo domingo con el Manchester City.

Una cita que tuvo muy en cuenta el preparador del conjunto “red”, que no dudó en dejar de inicio en el banquillo a piezas clave como el lateral Andrew Robertson y, sobre todo, a los delanteros Roberto Firmino y Sadio Mané.

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