La realización del censo corre peligro, según la comisión latina

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Washington (EFEUSA).- La realización del censo del próximo año corre peligro debido a la falta de recursos y por decisiones de última hora, como la inclusión de una pregunta sobre la ciudadanía que puede desalentar la participación, advirtió la Comisión Nacional Latina sobre el Censo de 2020.
“La Comisión encontró que el censo está en crisis”, declaró a Efe el director ejecutivo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos (NALEO, en inglés), Arturo Vargas.
Al dar a conocer un informe sobre la situación del censo que, según la Constitución, debe cumplirse cada diez años en el país, la comisión apuntó que el proceso está en “serio peligro”.
“El Departamento del Censo no ha recibido los fondos necesarios”, apuntó Vargas, quien detalló que el documento cifró en 8.500 millones de dólares los recursos que el Congreso debe aprobar para el año fiscal 2020 (octubre 2019 – septiembre de 2020) para este proceso.
Pero Vargas observó además que se están intentando “hacer cambios al último momento” como, “por ejemplo, añadir una pregunta sobre la ciudadanía” o “no poder recoger los datos sobre raza y origen étnico”, de acuerdo con lo previsto por la Oficina del Censo.
Uno de los puntos críticos de la consulta será la pregunta sobre la ciudadanía que, a juicio de Vargas, puede “resultar en un subconteo”, ya que ha despertado el temor entre muchos sectores dado el “ambiente sumamente hostil y antiinmigrante” que vive el país.
“El censo de EE.UU. es el único donde se usan las cifras para repartir la representación política: cada estado recibe escaños en el Congreso según la población que tenga”, explicó al puntualizar que el Legislativo puede promulgar leyes para eliminar la consulta sobre la ciudadanía.
Vargas resaltó que, tras el censo de 2010, Texas recibió cuatro puestos más en el Congreso “por el aumento de población que tuvo”, que en dos tercios correspondía a hispanos.
“Hay que también tomar en cuenta que 400.000 niños hispanos no fueron contados en el censo 2010 y por cada persona que no es contada, sea una criatura de un mes o un adulto 50 años, el impacto es igual”, advirtió.
Para Walter Tejada, integrante de la comisión y miembro de la junta directiva de la Autoridad de Aeropuertos del Área Metropolitana de Washington, se debe medir el “impacto” que una baja participación puede tener en la comunidad hispana.
“Si la gente no se deja contar porque tiene miedo, entonces le están ayudando a (el presidente) Donald Trump, a los xenofóbicos, a los racistas, que no nos quieren”, agregó Tejada y defendió: “Si no nos hacemos contar, no valemos”.
Sobre el peligro de la subrepresentación en el censo, Lubby Navarro, de la junta directiva de las escuelas públicas del condado de Miami-Dade (Florida), aseguró que cuando un estado o una comunidad no tienen los congresistas del censo anterior, “hay fondos que nunca regresan” y “voces que nunca se van a oír”.
“Una de las consecuencias de 2010 es que 18.000 niños en el condado de Miami-Dade no fueron contados. Eso se ha traducido diez años después en que hay colegios que nunca fueron planificados”, sostuvo.
Caso contrario es el de California, donde, según Alex Padilla, secretario de ese estado, han invertido en educación pública para preparar a sus residentes.
“La gente no tiene la confianza en el Gobierno federal para poder participar y teme que sus datos, por ejemplo, se pueden utilizar en otra causa no permitida por ley”, indicó Padilla, quien consideró primordial ofrecer garantías a la población.

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