Analizan temperaturas de lluvia y nieve para desarrollar mejores pronósticos

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Denver, 29 mar (EFEUSA).- Las simulaciones del clima usadas en los pronósticos de lluvia o nieve en el hemisferio norte resultan inadecuadas porque, aunque basadas en la temperatura y humedad de una zona, no incluyen la geografía de la región, por lo que son necesarios nuevos modelos, revela un estudio de la Universidad de Colorado (CU) en Boulder.
El estudio, publicado en el número más reciente de la revista especializada Nature Communications, indica que “muchos modelos de superficies de terrenos usan umbrales espaciales uniformes de las temperaturas del aire para diferenciar la lluvia de la nieve”.
En términos concretos, los pronósticos del clima no necesariamente incorporan elementos como la presencia de montañas o la cercanía del océano. Por eso, puede darse el caso, como sucede en Denver, que haya una nevada con temperaturas de 4 grados centígrados (es decir, por encima del nivel de congelación), mientras que en Charleston, Carolina del Sur, puede llover con 2 grados bajo cero.
“Presentamos el primer mapa continuo del hemisferio norte con los umbrales de lluvia y nieve, subrayando la variabilidad espacial de la diferenciación de las fases de precipitación”, explica en el estudio Noah P. Molotch, coautor del reporte y director del Centro de Agua, Ciencias de la Tierra y Tecnología de CU Boulder.
“Estos resultados sugieren que la fase de precipitación se puede predecir mejor usando la humedad y la temperatura del aire en un modelo de gran escala de la superficie terrestre”, agregó.
Para llegar a esa conclusión, Molotch y sus colaboradores analizaron 17,8 millones de reportes de lluvia y nieve hechos en los últimos 29 años en 100 países de cuatro continentes del hemisferio norte, con el fin de determinar la relación de lluvia o nieve con otras variables del clima, como humedad y accidentes geográficos.
Los investigadores encontraron que Estados Unidos es el país con la mayor amplitud de temperaturas en los umbrales de lluvia y nieve, que en el 95 % de los países estudiados oscila entre sólo uno o dos grados centígrados, pero que en Estados Unidos alcanza a los cuatro grados centígrados.
Por eso, en las zonas costeras (o clima marítimo) llueve con temperaturas bajo cero y en las montañas (o clima continental) nieva con temperaturas por encima de cero.
El estudio también explora cambios en la proporción de nevadas comparadas con lluvias en el hemisferio norte, donde se estima que más de 1.000 millones de personas dependen de la nieve acumulada durante el invierno para contar con agua el resto del año.
“Se anticipa que una proporción cada vez mayor de las futuras precipitaciones caerá como lluvia, reduciendo aún más la acumulación de nieve en las regiones frías” lo que a su vez podría “aumentar significativamente el riesgo de inundaciones”.
Por eso, dijo Molotch, es importante que los meteorólogos “mejoren sus pronósticos para lluvia o para nieve”.

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