PARAN, O LOS NIÑOS DISPARAN

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Cada semana los titulares de prensa, radio y televisión abren sus ediciones con la noticia de un tiroteo en alguna escuela, centro comercial o universidad de los Estados Unidos.

La cifra de personas asesinadas es muy más alta y las autoridades llegan a contener este tipo de ataques cuando ya se están desarrollando, para minimizar el número de víctimas mortales y neutralizar al o a los atacantes.

En el 2017 ocurrieron 61.543 incidentes con armas de fuego en toda la Unión Americana, con un saldo de 15.593 víctimas mortales y 31.190 heridos. Estos datos son tabulados por la Gun Violence Archive, organización que desde el 2013 se dedica a recopilar todos los incidentes en donde es utilizada un arma de fuego.

Para una nación de 328 millones de habitantes, el índice de mortalidad causado por un arma de fuego es del 3%, cifra bastante alta en comparación de países que actualmente están en guerra como Afganistán, Irak y Siria.

Desafortunadamente los ciudadanos de los Estados Unidos defienden la segunda enmienda de la constitución que proclama lo siguiente “A well regulated Militia, being necessary to the security of a free State, the right of the people to keep and bear Arms, shall not be infringed

Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

Estas palabras fueron escritas y promulgadas hace 227 en un contexto histórico diferente, pero en la actualidad si miramos las aplicaciones de esta enmienda no son del todo prácticas, ya que Estados Unidos es una nación libre y que posee organismos de seguridad y control de sus ciudadanos.

Desafortunadamente cada día las organizaciones como la NRA, apoyan la venta indiscriminada de armas de las cuales se benefician las compañías que manufacturan y comercializan este material bélico que sirve para destruir sueños y cegar vidas humanas.

La ciudadanía y padres de familia de las víctimas de los tiroteos deben hablar con sus representantes ante el Congreso y Senado de la Republica y exigirles mayor control a la venta de armas de fuego, para que nuestros niños no tengan acceso fácil a rifles, pistolas y granadas los cuales ellos utilizan para acabar de manera violenta el maltrato estudiantil.

Cada vida que se pierde es un universo que se destruye y del cual solo queda recuerdo de su existencia”. David O. Brugés

 Los Ángeles – California

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