Primer clásico en 35 años

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Por Gustavo A. Montoya

La regla general en los ambientes sociales entre familia y amigos es la de no hablar de política, religión y fútbol.  Esta semana creo que haremos otra excepción.  Esta vez nos vamos con el fútbol (“soccer”), dejando de lado la política, que actualmente es casi imposible evadirla.  Y ¿por qué esta regla tan conocida en todo el mundo? Porque la pasión por un equipo o por otro, nos lleva al conflicto y chocamos ciegamente hasta llegar a discutir y tomar cualquier comentario de manera personal. No todos somos así, y podemos hablar de estos temas sin conflictos y pasiones.

El clásico al que me refiero es del Barcelona y el Real Madrid.  Yo no le voy ni al uno ni al otro a pesar de ser una persona que disfruta ver del futbol cuando hay la oportunidad. Lo que me llamó la atención además del ver el clásico, fue el sorprendente apetito por el futbol aquí en Estados Unidos.  Se demostró con un juego amistoso que en 35 años no se había jugado fuera de Europa y sobre todo en territorio estadounidense donde el futbol americano y el beisbol son los deportes patrióticos reyes de la nación.  La evidencia de la demanda se vió en el boleto más económico de $240 dólares o la cantidad aproximada de £183 euros y $3,500 dólares o £2,665 euros para juegos amistosos.  Pero como si fuera poco, hubo sesiones de entrenamiento que estaban abiertos al público por $20 dólares la entrada más el costo del estacionamiento.  La asistencia al entrenamiento fue de 35,000 o más personas. Entonces está claro para Stephen Gross el magnate dueño de los Delfines de Miami (el quipo de futbol americano de la NFL y de la “International Champions Cup”), que la pasión por el deporte no es conflictiva: es lucrativa.  Pero, yo no solo veo con asombro la afición, sino el poder económico de una boyante población hispano-parlante en el país que combinado con la afición americana por el fútbol (soccer) conlleva a preguntarnos si estamos ejercitando nuestro músculo económico sin darnos cuenta.

Pero este ejercicio de poder económico no solo se vivió como espectáculo en Miami.  Hubo otros partidos en pocos días con el Manchester vs Juventus en Houston, el Real Madrid vs Manchester en Santa Clara, y el Barcelona vs Juventus fuera de Nueva York: más de 200 mil boletos vendidos en juegos amistosos superando la asistencia de un equipo del NFL  en la temporada oficial del 2016.

El fútbol como lo conocemos en Latinomérica y España, es el deporte más popular en el mundo. Fox televisa muchos de estos partidos en 25 países. Está claro que el “soccer” podría empezar a codearse en el mercado general dominado por el futbol americano, el beisbol, el basquetbol y hockey en el hielo.  Es más, me atrevo a decir que hasta canadienses probablemente viajaron para ver estos encuentros amistosos. Recientemente en Seattle, el amistoso entre México y Ecuador sin sus jugadores de primer escalafón, atrajo 36 mil personas.  Hace unos años atrás el partido México vs China en Seattle vendió 56,000 boletos. Con el futbol también podemos demostrar que podemos tener poder político.  Solo falta ejercitar el músculo de voto.  Intenté dejar la política de un lado, pero con estos números tan sorprendentes, ¿quién no lo haría?.

 

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