LOS ENEMIGOS DE MI ENEMIGO, SON MIS AMIGOS

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Por: David O. Brugés Solórzano

Cada día, el presidente de los Estados Unidos, el republicano Donald Trump actúa como un empresario, y no como el jefe de estado de la potencia más grande del mundo. Desde la campaña electoral del 2016, manifestó su disgusto y animadversión por China, país del lejano oriente que en la actualidad tiene la economía más estable de Asia.

Acusó a China, de ser un país que quiere destruir a los Estados Unidos, que había creado el concepto del calentamiento global para que la manufactura norteamericana no sea competitiva, y la acuso de comprar petróleo a Irán.

Todos estos comentarios los ha escrito por twitter, plataforma informática predilecta por presidente para lanzar sus ataques indiscriminados a todo el que piense diferente a él.

Incluso, antes de posesionarse como presidente conversó con uno de los enemigos de China, la Republica de Taiwán. Todas estas acciones hacen que China esté a la defensiva y se cree una atmosfera como la vivida a finales de la década de los 40 cuando la Unión Soviética y Estados Unidos se declararon la Guerra Fría.

Pero en este escenario no podemos olvidar al antagonista de los norteamericanos en el siglo XX, los soviéticos que en 1991 dejaron de existir y que en la actualidad están divididos en 15 repúblicas independientes. Rusia, el país más grande del mundo en extensión territorial quiere quitarse de encima a su vecino del sur (China) de una vez por todas.

Y por esto el Kremlin ha hecho acercamientos con la Casa Blanca dirigida por Donald Trump. Aunque la diplomacia sirvió para que una guerra total no estallase en el siglo pasado, entre las dos súper potencias, los acercamientos se ven muy ambiguos, ya que se acusa al gobierno ruso de intervenir en la elección del señor Trump y favorecer a éste en los comicios de 2016.

Nombrar al Secretario de Estado Rex Tillerson, amigo íntimo del presidente ruso Vladimir Putin y al cual condecora en el 2013 con la Orden de la Amistad, hace que Rusia pase de enemigo natural de Estadios Unidos, a convertirse en el mejor aliado de Europa y Asia.

Por esta razón si se llegase a dar una confrontación militar entre Estados Unidos y China, Rusia estará en la retaguardia de las líneas norteamericanas.

 

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