Nuevo proyecto de inmigración, el peor en un siglo 

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Los Angeles, 15 Jun (Notimex).- El nuevo proyecto de ley de inmigración, propuesto por el presidente de la Cámara de Representantes, Paul D. Ryan, que busca limitar la separación de niños de sus padres, es la peor legislación de inmigración en un siglo, destacó el diario Los Ángeles Times.

Desde que el presidente Donald Trump puso fin al Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por su sigla en inglés), el Congreso se ha estancado al resolver la situación de los más de 700 mil dreamers (soñadores).

Tras una ardua disputa intrapartidaria republicana, Ryan acordó llevar dos proyectos de ley al pleno de la Cámara de Representantes, uno de los cuales fue presentado en borrador el pasado jueves. El otro ha estado dando vueltas por Washington durante un tiempo: la Ley de Seguridad del Futuro de Estados Unidos (SAF).

La Casa Blanca apoyó una versión anterior de la misma, declarando que “cumpliría las prioridades centrales del presidente para el pueblo estadounidense”.

El problema es que incluso si dicho proyecto no se aprueba, sus recortes draconianos a la inmigración serán punto de partida de los republicanos para todas las negociaciones futuras, destacó el diario en uno de sus editoriales, al calificar ley antiinmigrante.

“La principal indignación es que SAF no le dará a los Dreamers tarjetas de residencia legal. En su lugar otorgará permisos de residencia renovables, sin un camino a la ciudadanía, a algunos destinatarios de DACA”, resaltó.

Los patrocinadores de la Cámara de la Ley SAF afirman que reducirá solo alrededor de una cuarta parte de todas las tarjetas verdes, pero están subestimando significativamente su efecto.

SAF reduce el número de inmigrantes legales inicialmente en un 40 por ciento y ese número podría alcanzar el 50 por ciento en 10 años.

Además cancelaría la lotería de la tarjeta verde de diversidad, eliminaría todas las categorías de inmigración patrocinadas por la familia a excepción de los familiares más cercanos de ciudadanos estadunidenses y reduciría a fondo el número de solicitantes de asilo que serán admitidos.

La Ley SAF también pretende aumentar el número de inmigrantes altamente calificados permitidos en Estados Unidos.

Y asigna 55 mil tarjetas verdes adicionales para eso. Pero de los adultos que inmigraron con una visa familiar o de diversidad en 2015, el 47 por ciento tenía un título universitario. El impacto de cualquier recorte en esos programas superará con creces las visas de empleo adicionales.

Este proyecto de ley también plantea un gran problema para las familias de inmigrantes legales. Bajo la SAF, los inmigrantes legales que ya tienen una tarjeta verde no podrán traer a sus cónyuges o hijos nacidos en el extranjero.

Además, los inmigrantes que han esperado durante décadas para obtener un tipo de tarjeta verde que sería eliminada por la ley SAF se cancelan sus solicitudes y se confiscan sus aranceles. Tanto para respetar a los inmigrantes que jugaban según las reglas.

Además, a pesar de que el número de cruces fronterizos ilegales es el mínimo de 46 años, el proyecto de ley gastaría alrededor de 124 mil millones en los próximos cinco años en seguridad fronteriza. Eso es aproximadamente siete veces más de lo que cuesta financiar a la Patrulla Fronteriza durante los cinco años desde 2012 hasta 2017.

El Congreso no ha considerado una ley de inmigración tan mala desde la década de 1920, cuando aprobó la Ley de Cuotas de Emergencia en 1921 y la Ley de Orígenes Nacionales en 1924.

Didchas leyes terminaron con la mayoría de la inmigración de Europa, reduciéndola en un 75 por ciento. La Gran Depresión siguió poco después, lo que llevó a un mayor endurecimiento de las leyes de inmigración, indicó.

“Esos vergonzosos proyectos de ley pusieron fin al tradicional papel de los Estados Unidos como refugio para los pueblos oprimidos del mundo, justo cuando el comunismo, el fascismo y el nazismo comenzaban a surgir en Europa”, añadió.

Los republicanos de línea dura dicen que es un compromiso ayudar a los Dreamers a cambio de más seguridad fronteriza. No lo es. Es una estrategia para deportar a Dreamers durante un período de tiempo más largo, mientras se reduce a la mitad la inmigración legal, se cancelan las solicitudes de aquellos que han esperado pacientemente una tarjeta verde y se gastan 124 mil millones, finalizó.

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