La Casa Blanca combatirá “simultáneamente” los opiáceos en tres frentes

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Washington, 23 mar (EFEUSA).- Kellyanne Conway, consejera del presidente Donald Trump, defendió la necesidad de combatir la adicción a los opiáceos que sacude al país “simultáneamente” en tres frentes: prevención, educación y aplicación de las leyes.
“Este lunes el presidente desveló en New Hampshire su estrategia, que va a hacer frente a la crisis de los opiáceos en tres frentes principales: prevención y educación, tratamiento y recuperación, y aplicación de las leyes y prohibición. Y el presidente va a abordar estos puntos simultáneamente, no secuencialmente”, declaró Conway en una entrevista con el canal CNN.
La asesora de la Casa Blanca comentó, además, que el mandatario quiere desarrollar una “inmensa campaña” de comunicación en la que se expondrán “hechos y datos” y se divulgarán mensajes de personas afectadas por esta adicción que ha llegado a ser calificada de epidemia por la Administración Trump.
El objetivo de esta campaña, dijo, será “sacudir conciencias y, a veces, ablandar los corazones”.
Conway destacó la importancia de que el Congreso aprobara en las últimas horas el presupuesto del Gobierno federal, en el que se incluye una partida de 3.000 millones de dólares para hacer frente a esta crisis, que será empleado por el Ejecutivo para “interrumpir el suministro” de drogas ilegales.
Según aseguró la asesora, “el 90 % de estas drogas ilegales entra en el país a través de la frontera sur”, lo que supone una clara defensa del muro entre Estados Unidos y México que quiere construir Trump, pero para el cual no está encontrando los fondos suficientes.
También respaldó Conway la controvertida propuesta de Trump de pedir que los narcotraficantes “realmente malos” sean condenados a la pena de muerte.
“Está completamente en lo cierto. No tenemos sentencias duras”, valoró.
El plan de la Casa Blanca también busca reducir en un tercio las recetas de analgésicos opioides que hacen los doctores del país en un plazo de tres años, además de apoyar el desarrollo de “una vacuna” que permita prevenir la adicción a los opiáceos y de opciones de gestión del dolor que no sean adictivas.
“Los opiáceos son muy peliagudos. Con demasiada frecuencia todo empieza en el botiquín familiar, con una pequeña botella con una etiqueta en la que aparece los nombres de un médico de cabecera y de una farmacia”, denunció Conway.

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